domingo, 14 de abril de 2013

UN EJEMPLO A SEGUIR

Ayer por la noche, durante la celebración de mi 22 cumpleaños en una discoteca de Valencia, sentí una admiración enorme por un hombre que se encontraba allí.

Era una persona en silla de ruedas, sin brazos y que se comunicaba a través de un teclado, en el cual escribía con la nariz, ya que no podía hablar. Ese hombre había ido solo, sin nadie, le apetecía salir de fiesta y fue a esta discoteca.

Hasta que mi grupo y yo nos acercamos a hablar y bailar con él, se encontraba solo, nadie se acercaba a él y además, la mayoría de personas que pasaban por su lado o le miraban con asco o despreció o le daban empujones. Cuando nos dimos cuenta de que estaba allí y de lo que estaba sucediendo, no dudamos en acercarnos a él, ya que es una persona como todas, única, irrepetible y con unas características individuales.

Pensamos que si con el resto de jóvenes que se encontraban en la discoteca, la gente no se comportaba así, con él tampoco deberían tener ese comportamiento. Primero se acercó una amiga y después me acerqué yo,  estuvimos hablando con él un buen rato, nosotras le hablábamos acercándonos a su oreja, ya que con la música no había otra manera de oírnos bien, y él nos hablaba a través de su teclado, el cual, como ya he dicho anteriormente, utilizaba con la nariz.

Formamos un círculo, incluyéndole a él y nos pusimos a bailar. Me llenó de alegría verle mover la cabeza con una sonrisa de verdad, de esas que hacen que tu sonrías también.

Cuando decidimos ir a la otra sala, porque ya teníamos la cabeza hecha un bombo de la música de la sala en la que estábamos, nos despedimos de él, ya que la discoteca no disponía de ningún medio para subir a la sala de arriba que no fuera una escalera y él no podía acceder a ella.

El hombre nos dio las gracias por haber compartido parte de nuestro tiempo con él y nosotras le respondimos que las gracias se la teníamos que dar nosotras a él, que esta noche nos había dado una gran lección de valor y de superación de barreras. Nos despedimos con un abrazo y él nos dedicó una de sus sonrisas tan sinceras y bellas (en mi opinión todas las sonrisas que son sinceras son bellas).

Fue un momento muy especial de la noche. Ese hombre es un gran ejemplo de superación, ya que creo que sabiendo las reacciones de la mayoría de gente hacia personas que no cumplen las características físicas del estereotipo que se tiene como modelo a seguir actualmente, hay que tener mucho valor para irte a un lugar como una discoteca, solo, donde el alcohol hace que algunos jóvenes se comporten  de una manera poco civilizada y que suelen centrar esta incivilización en lo que destaca por no estar dentro de este estereotipo.

Yo creo que no hubiera sido tan valiente, por eso es un ejemplo a seguir para todas aquellas personas que no estamos dentro del estereotipo físico actual. Todas las personas, aunque seamos diferentes, somos personas y por ese simple hecho también tenemos derecho de salir a divertirnos sin tener que soportar los desprecios y burlas de otras personas. Deberíamos romper los estereotipos físicos y hacer estereotipos morales de conducta que nos hicieran mejores personas a todos y favoreciera la convivencia y relación de todas las personas que por casualidades de la vida vivimos en el mundo.


Es un placer compartir con todos vosotros esta experiencia propia

Hasta la próxima amigos